martes, 14 de agosto de 2012

Una foto es ... UNA FOTO

Una foto muestra un instante de vida.

Ese instante, para un buen observador, muestra a la persona.

Como no me tengo por buen observador,  me encanta especialmente hacer fotos a las personas que se muestran tal y como son, sin que me castiguen con esfuerzos extra para interpretar lo que dicen sus ojos, su sonrisa, sus gestos.

Quien hoy se me muestra transparente, mañana puedo verlo de otra manera: ni yo ni quien sufre mi foto somos sólo yo y él, sino que somos yo y él y las circunstancias que en cada momento nos rodean a ambos (y a veces nos aprisionan y engullen).

Por eso, tanto las personas que hoy se sienten encantadas porque son -o porque no son- el foco de las atenciones de este aprendiz de papparazi, que no se relajen, porque mañana puede cambiarles la suerte.


Como todos mis pacientes clientes saben, les he hecho cientos y cientos de fotos. Sin embargo en varias ocasiones me he mostrado reacio -a veces con cierta sutileza y otras sin ninguna- a facilitarles copias de las fotos. El motivo fue únicamente porque no me gusta dar fotos con las que yo no me sienta contento.

Como algunos de vosotros sabéis, me encanta recoger instantes fugaces y mostrarlos y regalarlos, pero sólo los bonitos (y para mí son bonitos los que a mí me gustan, porque fui yo quien hice y después recorté la fotografía) y ello lleva un tiempo del que normalmente no se dispone, por lo que se va dejando y dejando y pocas veces acabo regalándoos las fotos de las que vosotros sois partícipes importantes.

Para poder daros la foto, a mí me lleva tiempo y me disgusta cuando se me dice que os de las fotos tal y como las recogió la cámara, porque yo siento la foto como algo mío, en lo que participo tanto como su protagonista y sólo termino esa participación cuando me gusta el mensaje que transmite esa foto.

Para mí lo más importante no es la foto en sí, sino un detalle concreto que que muestra esa foto, y de igual manera que observando el bosque nos perdemos maravillosos detalles del árbol, viendo una foto tal cual la fotocopió la cámara de la realidad (con todo el bosque que rodea el instante transcendental) se suele dificultar el mensaje hasta el punto de imposibilitar que el fotógrafo comunique lo que él percibió en ese bosque.

No puedo entregar una fotocopia de la realidad, necesito que quien recibe una foto mía (disparada por mí o por cualquier otro, pero recortada por mí) perciba lo que yo quiero transmitirle al haber pasado el trabajo de recortarla, enderezarla, oscurecerla o aclararla, pero nunca, nunca cambiar la esencia ni quitarle arrugas o blanquearle los dientes (entre otras cosas porque no lo sé hacer)

Deseo que quien vea nuestra foto (la del fotógrafo y la del retratado, a partes iguales) centre su atención en el instante que yo percibí como principal, el instante que me interesó cuando disparé la cámara -y en la mayoría de los casos el instante maravilloso que descubrí cuando empecé a en derezar y recortar la foto-

Por eso tan importante como disparar en el momento oportuno es RECORTAR y enfocar sin distracciones la atención al instante que me maravilló: el punto esencial cuyo mensaje quiero hacer llegar.

Por esta misma razón (y también por comodidad) tampoco me interesa saber de técnicas ni otras cosas complicadas: prefiero el instante.

Si intentase poner en práctica la técnica que pudiese aprender, muy probablemente el instante pasará y no se recuperará: en el mejor de los casos el fotografiado se cansará del vano intento de congelar unos segundos ese instante único. ¿Cómo vas a congelar ese brillo fugaz, cómplice de tus ojos, o la ilusión que en ese preciso instante pusiste, la sonrisa que es y a la vez no es?

Imposible mantener artificialmente la esencia de esos instantes fugaces: o disparas o lo perdiste. ¡DISPARA, leñe, DISPARA! pues salga lo que salga será auténtico y va estar mil veces mejor que cualquier pose congelada por perfecta que sea su técnica.

Para lograr que casi cualquier foto comunique un instante de oro es  ¡ CORTAR Y TIRAR TODO LO QUE DISTRAIGA ESE INSTANTE UNICO !

Porque todas las fotos tienen su detalle único, sólo hace falta saber encontrarlo y luego recortar y tirar lo que sobra: a veces maridos, otras suegros, y la mayoría de las veces niños -por muy poca gracia que le haga a sus madres y abuelas la mutilación de parte de sus jóvenes y bellos cuerpos o incluso su directa exterminación.





1 comentario:

  1. Papi muy bonito lo que pusiste, tú sigue sacando fotos que todas ellas son muy bonitas y como dices tú, cada una de ellas tiene su cosa especial y después de recortarlas y todo aún están más bonitas así que tú sigue sacando fotos que yo y el resto de las personas las seguiremos disfrutando.
    Chao

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